El Sr. Campanero

Vivir en el infierno deja huella. Toda una vida en un zulo, compartiendo un espacio mínimo con 40 perros más, yendo al exterior un par de veces al año únicamente para cazar, compitiendo por la comida con toda su familia, luchas diarias, el único contacto con el ser humano de horror, el agua escasea…

Provenientes de una incautación de la que nos hemos hecho cargo (una de muchas desgraciadamente), el señor campanero ha venido con sus hermanos, muertos de miedo, muertos de sed, llenos de heridas físicas y emocionales. Una huella profunda que poco a poco, mucho a mucho va siendo cada vez menos marcada hasta que apenas quede una sutil cicatriz.

Primer paso: yo no soy hostil, el entorno es seguro

Tras un trabajo muy constante para mostrarle que no tiene nada que temer de mi, introducimos olfateo con comida y mi presencia. Me mantengo ocupado con mis uñas, él es libre de hacer lo que quiera. ¿La sorpresa? tiene olfateo por una zona extensísima de la finca. ¿Dónde busca? cerca de mi sin preocupaciones 🥰

Con este escrito me gustaría plantear una reflexión acerca de una actividad que se hacen en muchos hogares y resulta muy dañina. La comida, el agua y el descanso debe ser respetada siempre. El perro no debe ganarse estas acciones, son un derecho básico. ¿Qué se hacen en algunos hogares? Pedirles que se sienten al ponerles de comer, pedirles que se queden quietos cuando ponemos el plato en el suelo, no permitirles comer hasta que se lo digamos, retirarles el plato para «prevenir» conductas agresivas, meter la mano en el plato para «prevenir» de nuevo las mismas…. ¿Qué acabamos consiguiendo? Que ese derecho se convierte en algo que no está tan claro, algo que te pueden quitar, y hablamos de quitar un elemento esencial para la superviviencia. ¿Qué consecuencias tiene? Que finalmente el perro pueda desarrollar conductas de protección o conductas agresivas cuando tiene algo en la boca o cuando come y aparece otro ser vivo, el efecto contrario que buscábamos.

¿Qué debemos hacer entonces? Sencillo: dejar-al-perro-tranquilo. Si se pone muy ansioso cuando preparamos la comida, podemos esparcir unas bolitas por el suelo para que las busque mientras le ponemos el cuenco en el suelo, y sin decir absolutamente nada, lo dejamos y nos apartamos ya sea yéndonos a otro cuarto o permaneciendo en el mismo pero haciendo otra actividad. Si enseñamos diariamente a los perros que no deben preocuparse de nosotros, no lo harán por muy malo que haya sido su pasado 🥰

Señores campaneros, bienvenidos a vuestra casa temporal, seguro que pronto encontráis la definitiva con una familia que os entienda y os quiera con locura.

PD: por si alguien pregunta, lleva un arnés de este estilo porque es más facil desensibilizar a un perro que nunca ha llevado arnés. La correa suelta es para que vaya viendo que no pasa nada por llevarla, pasitos previos para aprender juntos qué es eso de pasear yendo atado.

Una vez que un perro confíe plenamente en ti, da igual el pasado, os podréis comer el mundo juntos, huellita a huellita, pasito a pasito, lametón a lametón.

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