Epimelesis en la Vida Familiar

Cuando perteneces a una familia, constantemente surgen necesidades epimeléticas sobre los miembros de la misma.

«Ya está otra vez usando palabros raros»

Toda la razón.

Simplifiquemos.

Cuando hablamos de epimelesis, nos referimos a la fuerza interior de cuidar y atender a otro ser vivo. Esta fuerza puede ocurrir hacia abuelos, hacia hermanos, hacia amigos, hacia desconocidos… pero existe un momento en el que la llama se aviva con fuerza: tras la llegada de un nuevo miembro a la familia.

En este caso concreto, nos gustaría hablar de algo que ha ocurrido tras la llegada de nuestro bebé. Actualmente nuestra familia se compone de una mamá estupenda, una hija de 3 años, un perro de 4 años (Gon), una perrita de 5 años (Kiss), un perrito de 12 (Ro), una tortuga rescatada (Kukuba), una nueva hija de actualmente 1 mesecito y el papá (yo).

Al poco de llegar a casa con la bebé, un día nos encontramos que Ro, el podenco de 12 años, trajo en su boca un ratoncito de campo que había cazado, lo depositó en el suelo de la cocina, y se tumbó tranquilamente a descansar tras tamaño esfuerzo. Desgraciadamente no podemos decir que ha sido el primer ratón que caza, pero sí podemos afirmar que es el primer ratón que tras cazarlo, lo transporta hasta dentro de casa («espero que no sea el principio de una nueva rutina» pensábamos a nuestros adentros).

Pongo en contexto. Ro es un podenco que encontramos entre unos setos con aproximadamente 10 meses de edad totalmente desnutrido que no era capaz ni de mantenerse en pie por si solo. Cuando un animal está a punto de morir de hambre, imaginad el impacto que tendrá en el futuro para él. ¿Consecuencia? Obsesión por la comida. Obsesión que ha ido rebajando con los años, pero siempre ha mostrado un puntito ansioso con ella (normal, ¿verdad?).

Ro meses después de su rescate, habiendo cogido mucho peso. Aún así, su nivel de desnutrición es visible.
Meses después de su rescate, aún es visible la desnutrición de Ro.

¿Por qué cuento todo esto?

Porque días después del evento del ratón, ocurre que tras ponerle de comer a Ro, coge una porción de su ración del comedero, y lo deposita al lado de la bebé, ofreciendo así parte de su comida. Este evento que puede pasar inadvertido, en algunos casos incluso corregido o regañado, nos parece algo precioso a nivel familiar. Y atamos cabos. El ratón que trajo días atrás, no era ni más ni menos que otra manera de cuidar al nuevo miembro de la familia. ¿Cómo? Ofreciendo lo que para él es lo más valioso del mundo: algo que comer.

Ro ofrece un trozo de su comida a la bebé

Y vosotros, ¿qué comportamientos epimeléticos habéis detectado en vuestros perros? 🙂

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